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Normalmente, la primera característica que nos causa una impresión importante, sobre un quilt, es la combinación de colores que este tenga. Por esto es primordial y a veces muy difícil –debido a la gran gama de posibilidades que nos ofrece el mercado– seleccionar el conjunto de telas que vamos a utilizar para asegurarnos el producto deseado.

Pero existen herramientas y técnicas de aplicación que pueden facilitarnos esta tarea.

Circulo cromático:

Es una guía para el uso y combinación de los colores, una referencia que nos permite comprender cómo se relacionan los colores entre sí.

El círculo cromático está dividido en 12   colores puros diferentes:

Rojo, azul y amarillo que son los colores primarios, a partir de los que surgen todos los demás colores.

-Violeta, verde y anaranjado son los colores secundarios, hechos a partir de la combinación de dos colores primarios, por ejemplo: rojo combinado con azul produce violeta.

-Violeta rojizo, anaranjado rojizo, naranja amarillento, verde amarillento, verde azulado y violeta azulado con los colores terciarios, que resultan de la combinación de un color primario con uno secundario adyacente como sus nombres lo indican.

Los colores puros pueden ser transformados de tres maneras distintas:

-Tintes o matices son versiones más claras, se logran añadiendo blanco a un color puro, por ejemplo el rosado es un tinte del rojo.

-Sombras son versiones más oscuras y se obtienen añadiendo negro a un color, por ejemplo el vino es una sombra del rojo.

-Tonalidades son versiones opacas o apagadas, se consiguen añadiendo gris a un color puro, pueden ser más oscuras o más claras, por ejemplo el palo rosa es una tonalidad del rojo.

Características de los colores por comparación:

El valor se refiere a la claridad u oscuridad de un color y puede ser útil para determinar por medio del contraste  el diseño deseado. Esta es una práctica común con el bloque Log-Cabin en cualquiera de sus múltiples variaciones.

La intensidad es la vivacidad u opacidad de un color, los colores más vivaces y excitantes son los colores puros, éstos tienden a ser más llamativos en un diseño. Los colores con una intensidad baja u opacos tienden a dar una sensación de  calma, y a jugar un papel menor dentro del diseño.

Temperatura y simbolismo. Esto se refiere a la respuesta emocional que tenemos hacia un color y está basada en la forma en que el color aparece en las cosas alrededor nuestro.

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   La correcta elección de colores –dentro de cualquier tipo de expresión artística– tiene la capacidad única de transmitir el sentimiento ideado por el diseñador.

   El color posee tres dimensiones variables que deben ser usadas para describirlo: tono, valor e intensidad. El tono se refiere al color básico, como azul, rojo o verde. Hay relativamente pocos tonos puros. El valor tiene que ver con la luminosidad u oscuridad de un color en relación con una escala que va del blanco (resumen y fuente de todos los colores) hasta el negro (total ausencia de luz). Los valores más claros se llaman matices, los más oscuros sombras. Por último, la intensidad es la fuerza relativa (pureza) o saturación de un color.

   Por ejemplo, el azul utilizado como fondo se puede describir como un tono azul de valor bajo y poca intensidad.

   Disponer de algunos colores en una composición armoniosa depende directamente de nuestra habilidad para identificar estas tres dimensiones en un color, en términos de su relación con otros colores. Por ejemplo, debemos entender que dos colores pueden tener el mismo valor, pero variar en tono e intensidad.

   Al diseñar una composición en color se hace necesario definir cuáles colores de esa amplia gama de tonos, valores e intensidades van a formar parte de la misma. Para lograr este objetivo podemos hacer uso de los tres principios de composición: dominancia, contraste y repetición.

   La dominancia se establece cuando, dentro de la escala de posibilidades a escoger existe un color que predomina –esto es, ocupa notablemente mayor espacio dentro de la composición en comparación con áreas más pequeñas ocupadas por otros colores.

   El contraste se da cuando existen elementos opuestos a los dominantes que generan tensión y balance dentro de la composición, dándole vida. Esto depende de que exista una diferencia distinguible entre dos partes de una misma composición.

   Una forma de incorporar la repetición en una composición se da a la hora de relacionar las áreas subordinadas a uno o varios elementos dominantes. Esta relación se logra repitiendo por lo menos una de las tres dimensiones del color dominante.

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